INSTRUCCIONES PARA LEER ESTE BLOG
Sé lo que me gustaría escribir. No sé lo que va a salir. Sé lo que quiero decir, pero mi boca (o, en este caso, mis dedos) es muy chica para el caudal de pensamientos cruzados y caóticos que llevo.
Este blog quiere hablar de lo que me surja, es mi flujo de conciencia en saquitos.
Este posteo es el más importante de todos los que voy a escribir, si salen. Y es necesario que lo entiendas antes de leer los demás, o todo será en vano. Verás, imaginaria persona, que uno de los motivos que me llevó a escribir este blog es la necesidad de salir de ciertos discursos y debates circulares o limitados. Y para eso hay que traspasar unas murallas de prejuicios y etiquetas que todos tenemos. Atravesar ese sistema de alarma es muy difícil sin una labia persuasiva, y la naturaleza no me dio ese don. Por eso apelo a tu misericordia y (espero) a tu curiosidad para bajar esa guardia, para desactivar esas alarmas. Lo que voy a decir te va a enojar muchas veces. A la segunda oración vas a sentir que ya sabés qué voy a decir, y que estás en contra y no vale la pena darme más bola. O vas a descubrirte leyendo sin leer, pensando mentalmente en la respuesta que me vas a dar. No quiero eso. Quiero que me leas hasta el final. Hasta que dudes.
Nos aterroriza dudar. Y nos encanta sentir que nuestras ideas son compartidas por muchos. Incluso en temas donde el esnobismo manda, por ejemplo, la música o los vinos, queremos hacernos los originales, pero tampoco demasiado. Incluso allí buscamos un grupo que nos acepte y que comparta esas ideas.
Pero discutir con gente a la que cada dos frases les decimos "Tal cual!" no es discutir. Y tampoco lo es decirle "Sos un imbécil, saludos" a aquél con quien no coincidís. El que cuesta es aquel con el que coincidís en parte, porque te obliga a dudar, a pensar. Y todos creemos que dudamos, no hablo desde la moral de quien cree ser el único iluminado que descubrió que hay que dudar. Pero hace falta algo de disciplina en la duda, y en eso aventajo al común de los mortales. Un poco, ¿eh?, no me envanezco, pero quiero compartir eso.
Sí, tal vez quiera compartir la duda. O tal vez no. Lo siento. Bienvenidos a este lado del biombo. El viaje es corto, pero es infinito.

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