¿Perón eran nasheeee? Y del nazismo, en general.
¿Qué les va a molestar de este post? A los peronistas, leer que Perón era antisemita. A los antiperonistas, que Perón no era nazi. A los judíos, que no soy kosher. A los no judíos, que soy judío. Y por último, a los nazis... a los nazis ni cabida.
Arranco, para calentar la dactilografía, con un tema facilón pero muy debatido: ¿Perón era nazi? No es un tema menor, habida cuenta de que su nazismo se usó miles de veces para justificar la lucha contra el General y contra el peronismo, en general. ¿Acaso hay mal más absoluto que el nazismo? ¿Cómo podés en buena fe apoyar a un nazi, o a su movimiento? No se puede, salvo que seas un confeso nazi.
Primera aclaración sobre mí (probablemente la repita a lo largo de otros posts) NO SOY PERONISTA, TAMPOCO SOY ANTIPERONISTA. Pará, decidite, sos una cosa o la otra, ¿no? Vamos con la segunda afirmación negativa (?): NO SOY JUDÍO DE RELIGIÓN, PERO SOY DESCENDIENTE DE JUDÍOS Y ME SIENTO REPRESENTADO POR ESA CULTURA. Nótese que no hay paralelismo, y esa diferencia explica la primera frase. Lo contrario de "peronista" no es "antiperonista" sino "no peronista". La diferencia es grande. Gigante. La misma que hay entre no ser judío y ser antisemita, ¿se entiende? En resumen, tengo muchas razones que iré desgranando para explicar por qué no soy peronista, pero también quien me lea notará que, lejos de condenar al peronismo, le reconozco muchísimas cosas. Se puede ser complejo, no binario. Hay que animarse. Entre el peronismo y el antiperonismo hay toda una escala de "no peronismos" que suele ser ignorada.
Pero volvamos al tema principal. Primer punto: como decía el General, "para hacer un guiso de conejo lo primero que necesitamos es un conejo". Bueno, no es su frase más gloriosa, pero es expresiva. Y para hacer un nazi necesitamos que sea antisemita. ¿Era Perón antisemita? Respuesta corta, sí. Al menos al principio. Respuesta larga, ¿quién no lo era?. Estamos a fines de los años '30 y principios de los '40. El nazismo dominaba buena parte del mundo y tenía un discurso que, al igual que el discurso liberotario actual, apelaba a la violencia y al resentimiento en medio de una crisis grande de valores. También prometía orden a sangre y fuego, algo muy del gusto de las fuerzas armadas y de seguridad de todo el mundo. Y un freno al comunismo, música para las clases dirigentes de muchos países. Pero, por sobre todo, culpaba a los judíos hasta por los inodoros tapados. Un enemigo convenientemente débil y fácilmente demonizable. Tanto así que el antisemitismo no era privativo del nazismo, sino que, antes de Hitler, ya era una moda intelectual en el Reino Unido y en Francia, en Estados Unidos y en Argentina, en Rusia y en Brasil, vamos, que hasta los japoneses creían en los Protocolos de los Sabios de Sion.
Las teorías raciales era le dernier cri, el caso Dreyfus ocurrió en la muy iluminada París. Nuestros militares, en particular, habían sido entrenados siguiendo la escuela prusiana, obviamente antisemita. Por eso tanto penacho y casco puntudo en esas fotos de principios del s.XX. El antisemitismo estaba difundido por todo el mundo y solo al final de la Segunda Guerra, con la difusión de los horrores del Holocausto, se convirtió en una causa de lucha contra el Tercer Reich. Si en 1943 le preguntabas a algún dirigente militar o político de alguna potencia por qué combatían contra Hitler, seguramente ninguno te respondería que era para combatir el antisemitismo. Y sin embargo eso no convierte a ninguno de los Aliados en nazis de por sí. La diferencia no estaba en el desprecio por los judíos que existía en ambos bandos, aunque en el nazismo tenía tintes patológicos. La diferencia está cómo actuaban respecto a eso. Por eso el nazismo es único. Porque era un plan organizado y sistemático para erradicar a todo un grupo de personas. El antisemitismo era condición necesaria, pero no suficiente, para ser nazi.
En fin, volviendo al General. Perón había estado en Italia (las anécdotas que él contaba estando en lugares clave y codeándose con todos los líderes fascistas podemos descartarlas como parte del "embellecimiento" de la verdad que solía hacer don Juan Domingo). Volvió fascinado con el estado fascista y, como buen milico en esos años, se metió en uno de los muchos grupos de discusión política: el GOU. Grupo misterioso, pero no tanto. Se conoce lo suficiente como para saber que era medio bolsa de gatos, que efectivamente tenía un alto componente nazi pero que no era el único, y que no tenía no digamos ya un proyecto de gobierno sino que ni siquiera un esbozo de camino hacia el poder. Fueron llegando como siempre, los que llegaron, por contactos y cabildeos, más que por la fuerza tras las bambalinas del GOU. Es por estas épocas que Perón hace algunas declaraciones a tono con el antisemitismo endémico, hablando de la "sinarquía" y de la geopolítica judía y boludeces similares. Punto uno, pues: efectivamente, Perón en esa época era antisemita y compartía probablemente los puntos de vista de buena parte de la cúpula militar y política.
Bueno, ¿qué más hace falta? ¡Culpable, Su Señoría, a la gayola! Bueno, como dije, ser antisemita es condición necesaria, pero no suficiente. Como judío, toda mi vida vi cómo gente "común" me mira como un bicho raro cuando lo menciono. En mi juventud (los '70) muchos de mis compañeros fueron criados en casas "normales" con un catolicismo más o menos intenso, no importa. El insulto "ruso", "judío", "fenicio" (que era como un judío políticamente correcto) eran bastante comunes. Ninguno de ellos engrosó las filas nazis, que yo sepa. Eran producto de su época. Cuando Perón llegó al gobierno, en 1946, todavía quedaban tipos poderosos con abiertas simpatías filonazis. Su primer ministro del interior fue Luis Perlinguer, y Velazco, otro nazi furioso, estaba al frente de la Policía Federal. Fueron puestos por Farrell, cuyo único Führer era el alcohol etílico. Perón los fue rajando de a poco del gobierno, dejando solamente a Hugo Wast en la Biblioteca Nacional (y eso ya es condenable). Tenía también entre sus íntimos a Rudi Freude, hijo de un argentino financista de los nazis. La conexión ODESSA y las ratlines es más compleja y amerita post aparte.
Espero que todavía sigas mis devaneos mentales, invisible audiencia, porque todo esto es para presentar algunas de las cuestiones que suelen estar detrás del mito del Perón nazi. A partir de aquí las discusiones suelen empantanarse en: "¿Ves? ¡Perón habló de sinarquía y dejó a Hugo Wast! Más nazi no se consigue. Debería haber sido ahorcado en Nüremberg", y "Perón fue de los primeros en reconocer al Estado de Israel, tipos como Gelbard no podrían haber sido ministros bajo ningún otro gobierno, Perón era el antinazismo por excelencia".
Como siempre, ni lo uno ni lo otro. La seguimos en otro post.

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